Apenas hace quizá un par de años comencé a entender del valor de una promesa.
Seguramente es por no haber nacido algunas décadas o siglos atras. Esque nacer en el siglo XX - XXI significa nacer en un mundo donde vemos a la palabra valer cada vez menos. No quiero hacer un tratado de la perdida de los valores, eso no sirve de nada (que lo que quiero escribir probablemente tampoco). En mundo donde lo real son los contratos y el cambio es más rápido día con día las voluntades pueden desvancerse. Nuestra realidad y verdad cambia tan rápido que no tenemos tiempo de mantener una promesa.
No es que siempre haya sido imperante una promesa, siempre ha habido canallas y mentirosos. Los humanos siempre han fallado a su palabra, y no los culpo por ello. Yo personalmente he faltado a promesas, muchas en un momento porque no alcanzaba a dimensionar su significado. Nunca he tenido un sentido de la responsabilidad particularmente fuerte, pero la madurez inevitablemente lo alcanza a uno cuando decide enfrentarse al mundo, (eos no implica dejarse ser aburrido).
Realmente no es mucho lo que he aprendido.
Creo que no es necesario hacerse promesas, pero los humanos lo necesitamos. Lo digo seguramente porque no termino de entenderlas. Es que tengo amigos, amigos que he escogido cautelosamente con el queahcer diario. Admito que tiendo a dejarlos ir y una promesa sin cumplir puede ser una piedra de culpa para toda la vida.
¿Entonces de que sirven las promesas?
Nos reafirma el hacerlas y nos reafirma recibirlas. Todos los días nos enfrentamos a la pequeñes de nuestra existencia en este planeta (casi siempre ignorandola) y una promesa da sentido. No solo prometemos al que esta enfrente, al hacerlo estamos creando un contrato hablado (no solamente en terminos legales), que tambien es una promesa a nuestra propia existencia. Nos prometemos tambien por que es una manera de afirmar, y que nos afirmen, que existimos, de asegurarnos que no solo somos el sueño de un gnomo gigante en un trip de hongos (que no termino de descartar esa posibilidad). Por eso necesitamos las promesas.
[Esto se puso más profundo y filosófico de lo que pretendía.]
La razón por la que no termino de entenderlas es que no creo que las necesitemos. (Quizá es por eso que no me preocupaba mucho mantenerlas hasta hace algún tiempo.) Los vínculos que formamos están hecho de muchos materiales, y las promesas pueden darle fuerza al mismo tiempo que resultan una carga. Una promesa es como una cadena, romper ese lazo es más dificl (siempre y cuando sea de un metal resistente y verdadero) pero al mismo tiempo pesado e inflexible. Seguramente por eso no preocupa mucho hoy en día el mantenerlas (porque #EspirituLibre o si quieren #YOLO ).
En todo caso los cambios son inevitables, y las promesas a veces son evidencia de los mismos, aunque creo que casi siempre son vanos esfuerzos por evitarlos. Finalmente he aprendido a tener cuidado con hacer promesas, y ahora no la considero tal si no la nombreo así. Tal vez crea que no necesitamos las promesas, pero decido honrar lo que una promesa significa. Es solo una forma más de ser.
Pero no me tomen muy en serio, y no juzgen mis palabras de buenas o malas. Solo oren a MonEsVol porque les haga llegar bendiciones y los alcance su apéndice tallarinesco.
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